Y ganó Trump

Donald Trump fue el candidato del Partido Republicano aunque carece de ideología porque simplemente es un creyente del libre mercado, a la organización que pertenece también militó otro presidente llamado Abraham Lincoln aunque son extremadamente diferentes, el citado abolió la esclavitud, el mandatario en ciernes parece reeditar la exclusión. Trump acumula una fortuna, evade al fisco y no sabe articular un discurso, su experiencia de gobierno es nula, su ambición cuantiosa. Hillary Clinton fue, como se dice en el argot boxístico, noqueada, vapuleada por un individuo que para muchos tiene un perfil de psicópata, habrá que ver cómo suceden las cosas. Lo que sí es cierto es que la clase política norteamericana parece vivir una acelerada decadencia, Donald Trump no procede de las elites de la mencionada oligarquía, él proviene de la casta plutocrática, de los mercaderes que brillan en la era neoliberal. La noche del martes el peso sufría una caída ostensible, muchos opinadores de los medios tradicionales y de las redes sociales se negaban a reconocer la debacle de Clinton, argumentaban que faltaban los votos de algunos estados que darían el vuelco a favor de la ahora derrotada candidata. La esperanza muere al último, dijeron. Los números de votos fluían, cada vez el dibujo del triunfo de los republicanos se veía con mayor nitidez, los rostros de los simpatizantes de Clinton lo decían todo en gestos sombríos, como dijera Julio Cesar en las Galia, la suerte estaba echada. Donald Trump dijo que los mexicanos eran de lo peor, violadores, criminales y otros adjetivos que ilustran sus prejuicios, está en contra de apoyar a los que huyen de las atrocidades de la guerra en Medio Oriente, la paranoia más viva que nunca.

 

Teodoro Barajas