Que siempre sí, va la tenencia y todo lo demás. El tema fue recurrente y hasta plataforma de campaña de propios y extraños, pues el espíritu que creó el impuesto a la tenencia vehicular data de 1968, cuando hubo que reforzar las arcas del gobierno federal para que construyera la infraestructura necesaria para ser cede de unos Juegos Olímpicos.
Luego, el ritmo de reproducción y el poder adquisitivo de los mexicanos detonó una compra de vehículos espeluznante, y en territorio nacional se asentaron armadoras extranjeras y nacionales, Vehículos Automotores Nacionales, VAM, en Ciudad Sahagún, Hidalgo. Y la tenencia se instituyó como impuesto anual.
Después de cachondear el tema quedó su manejo discrecional a cada una de las entidades federadas, lo cual, dicho sea de paso, significa la no percepción de una cantidad importante de efectivo, lo cual confronta la operación política, contra el discurso y la precariedad.
Primero nos dijeron que desaparecía, que se dejaba de cobrar, que se aliviaría del bolsillo de los michoacanos la carga, que el gobierno estatal asumiría el costo, pero luego, luego nos dijeron que no, que siempre sí se cobrará el impuesto a la tenencia vehicular.
Se entendería si hubiera una severa crisis financiera, se entendería en un estado quebrantado económicamente y que ocupara que sus ciudadanos con vehículos automotores paleasen la crisis, lo cual, también nos han dicho, no es el caso de Michoacán.
Hasta que la Auditoría Superior de la Federación y la Auditoría Superior de Michoacán no señalen y observen un quebranto o mal manejo en las finanzas de gobierno anteriores al priista significa que todo está en orden y las cuentas cuadran.
Si se ahorra el 1 %, 27 millones de pesos para regalar a la Fundación TELETÓN, si se asume el compromiso al menos por esta administración de otorgar 120 millones de pesos en tres años a la misma institución y se puede enviar un buen contingente de michoacanos de viaje, no se observa ninguna crisis, al contrario, hay bonanza.
Que no haya dinero no sería motivo para que se cobre la tenencia, pues el discurso oficial y los órganos técnicos de la Cámara de Diputados y el Congreso local no apuntan a que sea necesario cobrarlo. Urge una explicación respecto a este tema pues el descontento comienza a cundir ya en amplios sectores sociales.
Por otro lado están las acciones punitivas de Tránsito del estado y el engendro que nos heredó un tal Manuel Nocetti y que mal llaman “policía”, pues al primer vehículo que remitan a un corralón por no tener cubierto el trámite de cambio de placas y/o tenencia, estarán incurriendo en un delito.
Antes de embargar, se debe cumplir un trámite y el mismo contribuyente debe señalar los bienes a embargar, no es que el policía, metido a autoridad fiscal le quite el auto y ya, no es tan fácil, no. Al romper los frágiles equilibrios se está provocando un descontento que difícilmente terminará en algo bueno, qué profecías mayas ni que ojo de hacha.
Desde hace más de dos meses se reportó la luminaria 19621, ubicada en la esquina que forman las calles de Constitución y Martín Castrejón de la colonia Gustavo Díaz Ordaz des esta ciudad capital, generó el reporte número 141314 y es fecha en que no se cambia un foco.
Un foco fundido que deja esa esquina oscura, donde se asalta a quien espera su combi o pasa por ahí, dos meses y medio y un argumento que además de absurdo no se acepta: esas luminarias están concesionadas. Mientras el ayuntamiento de Morelia resuelve sus cuitas, ¿quiénes vivimos cerca debemos de permanecer indefensos?
Hablando de inseguridad, menuda bronca le han echado al síndico municipal Salvador Abud Mirabent, por no haber ordenado el retiro de bardas, muros y cercas que cierran ya cientos de calles en Morelia, decisión tomada por vecinos que se cansaron de ser presas de delincuentes.
Pues bien, en uno de tantos casos similares, los colones ganaron jurídicamente el poder tener cerradas sus calles pues presentaron al juzgador once denuncias penales, algunas por robo, una por violación y otro por homicidio, lo que provocó su triunfo jurídico.
¿Qué ponderó el juez? Nada más y nada menos que mientras el titular del gobierno municipal en Morelia padrotea de lo lindo por el Vaticano la policía municipal y estatal no son capaces de salvaguardar la vida y objetos de sus gobernados, entonces la razón jurídica se manifestó
¿Después qué sigue, que todos andemos armados?
