La posición del torturador mexiquense se volvió insostenible, ya no porque solapa a los criminales que disfrazados de poliministeriales secuestran, roban, extorsionan impunemente, la soberbia y prepotencia lo desbordó, ahora, reta, acusa, señala visceralmente sin sustento alguno.

Resulta que en la cabecera municipal de Apatzingán se reunió el consejo estatal de seguridad pública, José Martín Godoy Castro en su carácter de procurador general de justicia comenzó a deleitar a los presentes con cifras alegres, con un discurso ramplón y optimista que en nada refleja la realidad que vivimos los michoacanos.

No contó que en la cabecera de la mesa un prelado de la iglesia católica romana lo interrumpió: “señor procurador, lo que usted está diciendo es mentira, no tiene nada que ver con la realidad”; al principio, regodeándose en sus escoltas, Godoy Castro respondió que los números son infalibles, no mienten.

El presbítero reviró, “pero si usted sabe muy bien de qué le estoy hablando, su dependencia no trabaja”, fue la gota que derramó el vaso, el mexiquense sin guardar las formas, completamente en un ataque de ira le exigió al cura que señalara un ejemplo.

El ensotanado le explicó que si no se desplazara sin un contingente de 40 personas que le protegen y cuidan, no sería capaz de caminar por las calles de Michoacán, a lo que José Martín le gritó: lo reto a que nos vayamos caminando hasta la plaza.

Para ese entonces, Tata Adrián, secretario general de gobierno, intentó mediar, distender el ambiente tratando de desviar la atención a otro tema, pero el procurador e aferró, a ver señor cura, señale un ejemplo de que mi procuraduría no trabaja.

El señor cura sin perder el estilo, ni tardo ni perezoso fustigó: de entrada, las órdenes de aprensión, no se cumplen como usted dice en su informe; una vez más, colérico, Godoy Castro le gritó: señale una sola, una, en qué se basa para decir eso.

Hay señor procurador, le dijo el, ministro católico, desde hace cuánto tiempo tiene la orden de capturar al Americano y nomás nada, ni siquiera lo está buscando, y si quiere le seguimos señalando ejemplos de este tipo.

Ya totalmente fuera de sí el funcionario estatal se le fue encima al cura: si usted sabe dónde está y no lo señala lo voy a acusar de encubridor, pues está cometiendo un delito.

Y ya para terminar la narración de este episodio, la respuesta del presbítero: “para que se hace si todos sabemos, junto las dos manos y se besó el dorso de cada una, usted y el Americano, así, muack, muack, dando a entender lo que efectivamente todos sabemos, que hay contubernio.

Así las cosas, la permanencia del Toluca Power Team se ha vuelto insostenible, ya no le están ayudando al gobernador Aureoles Conejo, al contrario son un lastre para su administración, un desprestigio y una terrible mácula, amén de un yugo para los michoacanos todos.

Mientras los tolucos se afirman más en las posiciones de poder que les fueron entregadas en el cabildo capitalino comienza a deshojarse la margarita, las definiciones alcanzaron a personajes que sin haber trabajado buscan crear una plataforma para legitimar su próximo brinco en la ubre del erario.

Claudia Leticia Lázaro Medina acumuló tiempo como funcionaria de mediano y alto nivel, sin destacar de manera sobresaliente, hasta que le dieron la alternativa de ocupar un cargo público, plurinominal o de partido, no ha ganado nada en las urnas, hasta ahora, su partido perdió la elección, pero ella ganó.

Su desempeño como regidora ha sido de regular a malo, ha destacado por usar el sentido común, que la ha colocado en una posición contraria a los deseos absolutistas de vender Morelia del tal Alsonso, contestataria, con propuesta y soluciones, no, todavía no.

La poca gestión que ha realizado ha sido para mantener los cotos de poder que su grupo político necesita para ostentarse ajeno a la influencia de Fausto Vallejo Figueroa, lo cual, la alejan de la zona de medallas, pues toda su carrera burocrática y política ha sido a la sombra del caudillo.

Ahora busca la dirigencia municipal priista, y comenzó mal su periplo, pues a patadas no se abren las puertas, primero hay que tocar, ofrecer, convencer y cumplir, Claudia Leticia está por convertirse en el lastre prescindible que ningún grupo político desea cargar.

Poco o nada se invierte en infraestructura deportiva, menos en la detección de talentos, en este ciclo olímpico México perdió a un joven competidor que representó al país con orgullo y dignidad, ahora, el tiempo que no perdona y la falta de cuidar el relevo, dejan sin un triatleta a la delegación nacional.

Gustavo Juárez Bedolla, moreliano y semi retirado busca a toda costa que un joven ocupe el lugar que él deja, si es en triatlón es mejor, de lo contrario no importa, en cualquier competencia de pista o campo, pero que vaya a los olímpicos.

Es en este rango que se mide la gestión de un gobierno, el desempeño de un gobernante, en el número de jóvenes que llegan a competir con la representación nacional, los discursos y las fotos no son testigo, son relumbrón, y hacemos votos para que Gustavo pronto encuentre al chamaco que lo releve en las pistas.