Cada vez que escucho en la radio o veo en la televisión el promocional grabado en territorio michoacano por Marco Antonio Solís El Buki y cobrado en dólares, me imagino comiendo moros con cristianos en una residencia de Miami, con eso de. “ven, te invito a mi casa”.

Pocos son los que logrando fama y prestigio declaran ser michoacanos, Julio Alemán, por ejemplo, nació en Morelia, y de eso nos enteramos hasta después de su muerte, otro farol de la calle y oscuridad de su casa es mi Beny, el tal Damián Alcázar, que pega por la izquierda pero cobra con la derecha.

Y ahora estaremos bajo los reflectores una vez más con el nombramiento del ex director general de la Comisión Federal de Electricidad, Enrique Ochoa Reza, que, dicen que es michoacano. De las cosas que se entera uno y sin querer.

Los michoacanos han estado presentes en la vida nacional desde tiempos inmemoriales, y han dado fama y prestigio a la entidad, aunque siendo justos hay que decir que también los ha habido que merecen ser arrancados de las páginas de la historia.

Por cierto, atomizado, perdido en temas nacionales el zamorano Marko Cortés Mendoza abandonó el campo político michoacano, prefiere las altas esferas del poder que darle mantenimiento a los votos conseguidos en las dos campañas por la alcaldía moreliana.

Mientras Markito padrotea y viaja a sus anchas, Luis María Calderón Hinojosa teje fino, ahora busca ser presidenta municipal de Morelia, aunque los Calderón jamás han ganado una elección en Michoacán, si Cocoa piensa que si un imbécil como Alsonso pudo ganar cualquiera, la senadora tendría oportunidad.

Y ya que se toca el tema de la imbecilidad, dan pena ajena los perredista ignorantes que exhibiendo supina ignorancia le quemaron incienso y adoraron cual divinidad a Aleyda Guevara, hija del terrorista argentino Ernesto Guevara de la Serna y Lynch, El Che.

Ni una semana celebraron la aprobación de la mal llamada ley de matrimonios igualitarios, esa que permite que homosexuales y lesbianas puedan contraer nupcias civilmente, bueno, antes de que se me suelten los dedos, les sugiero leer Antes que anochezca, del escritor cubano Reynaldo Arenas.

Y luego de que hayan leído la autobiografía de Arenas, hablamos, en pocas palabras: espero a que tengan cierto nivel, que no da una novela, es cierto, pero sí el conocimiento de lo que el régimen comunista cubano hizo con los homosexuales.