Hace unos años, cuando trabajaba para un diario de circulación estatal fui enviado a cubrir un evento al municipio de Álvaro Obregón, pues se definía el tema de la planta tratadora de aguas de Morelia y la región, el alcalde anunció que la planta llevaría el nombre de Lázaro Cárdenas Batel.
Llegando a la redacción se armó la cámara húngara, la jefa de información llamaba a sus amistades dándoles el pitazo, que si era un traidor, un empinado por sugerir ponerle ese nombre. Mi nota fue alterada con mi firma y sí, el que menos señaló al ahora gobernador de desleal a la causa.
Cuando Fernando Orozco, regidor perredista fijó su postura ante el Pleno del Cabildo capitalino, no se hizo esperar la reacción virulenta de una prensa tendenciosa que lo calificó de lambiscón y demás lisuras, y está bien, al final de cuentas este rollo es de percepciones.
El Narizón no es un ente político, es un dirigente transportista que brincó a la palestra a través de un partido político y ahora se desenvuelve con más instinto que con forma y no lo hace la, pues en sus gestión ha ayudado a mucha gente, entonces, ¿por qué no brindar el beneficio de la duda?
Gran revuelo causó en redes sociales, cafés y centros de reunión la noticia de que el gobierno michoacano donaba a la fundación TELETÓN 27 millones de pesos, pues, sabiendo las carencias que hay en Michoacán se interpretó como algo frívolo y ofensivo, pues las carencias son muchas.
Y los contrastes no se pierden al contrario, sobresalen en un clima enrarecido por la crisis económica y la galopante inseguridad que azota a todo Michoacán, aunque también se cuestiona el origen de los más ácidos cuestionamientos.
Uno de ellos, de un empleado que el año pasado cobraba en la nómina de la secretaría de gobierno, sufrió un percance y desde entonces ha sido cobijado por el manto del sol azteca, aunque las dudas persisten, pues en calidad de qué trabajaba en la campaña del candidato amarillo, como empleado de fuera o como funcionario, en el último de los casos se hace objeto de responsabilidad.
Una cena de negros lo que llamaron concejo político estatal perredista, para no variar se confirma la regla: nada más los buitres se pelean por los cadáveres. Pues poco aporta la actitud de los “líderes” de las corrientes o tribus, que a fuerza de gritos y sombrerazos pretenden ganar los espacios que no merecen.
Por cierto, los deslindes del MORENA no acaban por convencer a nadie, uno de los absolutos y recalcitrantes merolicos en Morelia, entonces perredista y ahora morenista, el tal Alfredo Ramírez Bedollita, amaga con hacer y decir porque la mosca vuela y su flamante “líder” estatal no dice ni pío.
Para dar risa, presentar a un tal Miguel Ángel Sandoval como dirigente estatal del MORENA es para morirse de risa, lo más rupestre y anodino del PRD ahora dirige al apéndice lopezobradorista, por lo visto la caballada además de flaca, está mensa.
La semana que recién terminó se marcó por la iniciativa enviada por el titular del Eejecutivo estatal tendiente a reformar el artículo 53 de la Constitución local se antoja más un seguro de vida que una estratagema, pues garantiza la prelatura en caso de la ausencia total del gobernador en turno.
La modificación del 2007 le daba al secretario de Administración y Finanzas la posibilidad de ser gobernador interino, ahora no, se busca que sea el secretario general de Gobierno quien ocupe el cargo, aunque el tema será si la bancada priista resiste el embate.
A golpe de boletines de prensa Laura González busca ser la próxima coordinadora de los diputados locales panistas, esa cuyo marido, primo de los Calderón y que se desenvolviera como secretario particular busca arrebatar por la fuerza lo que no es capaz su otra prima, la Cocoa, de convencer. Mal y de malas le pinta el fin de año a los panuchitos.
Igual de sonsorrones andan los regidores panistas en la cpital, que acusan, sin pruebas claro, que el PRI favorece a ciertos grupos sociales con tarifas preferenciales en el OOAPAS, aunque poco o nada dicen de los millonarios cobros que sus correligionarios habrá de cobrar los próximos 6 meses y sin trabajar.
Cero nombramientos de michoacanos en el gabinete de Enrique Peña Nieto, muchos que a la fecha desayunen, comen y cenan anunciando que les viene un golpe de suerte, no saben cómo justificar el vacío que hay de nuestro coterráneos en el equipo del mexiquense.
Uno de esos que se siente despachando en alguna subsecretaría es el ex gobernador Víctor Manuel Tinoco Rubí, quien por poco nos convence de que tendría chamba de primer nivel, y así por el estilo, hartos suspirantes morbosos que se sueñan incluso delegados.
