Según consignó un diario de circulación nacional, las obras del Centro de Rehabilitación Integral Teletón en Morelia, se suspendieron porque sujetos desconocidos se presentaron a exigir se les pagase cuota y, en efecto, la obra se suspendió; sin embargo, seguramente ya pagaron pues nuevamente reanudaron labores incluso con turno nocturno para entregar a tiempo. Felicidades.
Revuelo en el ámbito político al saberse que, pese a los intentos de la dirigencia estatal y del diputado federal Silvano Aureoles, el PRD firmaría el acuerdo político convocado por Miguel Ángel Osorio Chong, no firmó el partido del sol azteca, y se abstuvieron de atestiguar el acto donde se ventiló públicamente.
Nada del otro mundo, pensando con lógica cualquiera cuestionaría la validez de firmar un tratado con alguien que dentro de cinco meses no va a ostentar el poder, entonces sería ocioso y temerario entrar a una dinámica de éstas, siempre y cuando se pretenda cumplir lo firmado.
Bajo un punto de vista un poco más que agrio, ese acuerdo está condenado al fracaso, pues muchos de quienes le han firmado carecen de representatividad política y/o social, desde el sector público hasta el privado, es la misma gente que durante años ha cobrado con cargo a la nómina oficial o sus empresas se vinculan en negocios turbios, muchos políticos firmantes no recibieron aval en las urnas.
Pactos, acuerdos, tratados, mientras no haya una restitución real y verdadera que levante el tejido social, active la economía en la entidad y se den pasos firmes a erradicar la corrupción, seguiremos, que conste, en plural: seguiremos como el perro que se quiere morder la cola.
Por ejemplo, un tema que no deja de llamar la atención es cuando sale a desgañitarse el Roberto Monroy a decir que la infraestructura y la inversión y que los medios magnificamos la violencia, y que todo marcha sobre ruedas y que van a promocionar Michoacán por el país. Echarle dinero bueno al malo.
Por más que se insista en que la infraestructura demás sean prioridad están condenados al fracaso, primero deben capacitar al personal que tiene contacto con la gente y después deberían de pensar en crecer, antes de eso es imposible intentar construir algo.
Es increíble que en un hotel que goza de la preferencia oficial, pues en sus cuartos se hospedan a todos los gorrones habidos y por haber, se trate a la gente con arrogancia y prepotencia, un encargado de comedor amenace a un cliente insatisfecho por el pésimo servicio que brindan.
No es la primera vez que se habla del hotel Virrey de Mendoza y la manera en que su personal desprecia a los clientes locales, amén de la mala atención en sus áreas de alimentos, incluso negar un vaso de agua para provocar el consumo de una botella de quince pesos.
Ahora hay que tolerar la ignorancia y prepotencia de un individuo para evidenciar la falta de sensibilidad de un propietario para tener supervisores y gente que le indique la ruta para que su negocio sea un éxito, y no lamentarse de las pérdidas consecutivas por el mismo, que es lo que hace el dueño de dicho antro.
La estadística es fría y contundente, no hay atenuantes, números indicadores y barras desnudan o confirman lo que se sabe o de plano, lo que se ignora, en el peor de los casos, lo que se pretende ocultar; como el tema de seguridad pública en la capital del estado.
Las cifras oficiales no reflejan la realidad que priva en Michoacán, el fenómeno de las guardias comunitarias es extenso y se arraigó ya en regiones específicas, Juan pueblo dejó de auto complacerse y tomó el control de la situación ante el vacío de gobiernos pusilánimes o coludidos, es lo de menos.
Los centros urbanos han permanecido en calma y no han replicado el detonante de tenencias y rancherías, sin embargo, Morelia da señales de incorporarse en breve a los municipios que cuentan con grupos de autodefensa o guardias comunitarias.
Morelia es la capital y epicentro educativo, social y político de Michoacán y desgraciadamente no se ha podido sustraer a ser caja de resonancia de la violencia generada por los grupos del crimen organizado que operan, no ha sido posible evadir el efecto y por las declaraciones de colonos del sur de la ciudad, habremos de vivir pronto el fenómeno que vemos en videos y diarios.
Como curiosidad será harto explotable, como fenómeno social algo que podría derivar en un enfrentamiento de valores, pues tanto huecos y vacíos que dejan los gobiernos se acumulan y provocan que éstos se llenen y ocupen no siempre de la mejor manera ni con las mejores opciones.
“Municipio por municipio”, dijo Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación cuando habló acerca de recuperar la paz social y tranquilidad en Michoacán, lo que llevaría a razonar que Morelia, por tratarse de la capital debería de ser una prioridad.
