Bueno, como regularmente pasa en este estado y nuestro amado país, muchas de las decisiones que se toman desde el poder no benefician nada más que a un pequeño grupo de gente, tal es el caso de reubicar el hospital regional del Seguro Social en el municipio conurbado de Charo.

Causando gastos en lo económico y mucho tiempo perdido en traslados, se fue entero el hospital y muchos servicios como medicina física y laboratorios, total, mientras personal, proveedores y pacientes se reacomodaban, fueron surgiendo muchas y muy variadas necesidades.

La primera y que perdura, las vialidades, tema por demás manoseado y a pesar de que existir severas contradicciones y anomalías, no hay responsables que den la cara, ni una sola denuncia penal, lo que ya es recurrente y por demás aberrante.

El pavimento que lleva a la zona de hospitales en el municipio de Charo es una fuente de accidentes que ha afectado a la comunidad médica y hospitalaria, lo mismo para pacientes y usuarios, apenas estuvo operando la feria y se lleno de policías y patrullas, hoy, es terreno de nadie donde se roba y saquea impunemente.

Para el nuevo delegado de IMSS no hay tiempos, pero de plano debería de enterarse de la situación y sacar la cara por su gente, no es posible que se siga exponiendo a la gente por mero capricho, luego, si el alcalde de Charo tampoco puede ser responsable de su demarcación, pues que se regrese a despachar gasolina.

Ahora resulta que los responsables de que la actividad turística en Michoacán decrezca es culpa de los medios de comunicación, según el gremio de hoteleros y prestadores de servicios del ramo declararon a los mismos medios, total que esta gente además de carecer de memoria, también acusan falta de dignidad.

Sexenio tras sexenio salen a decirnos que todo es miel sobre hojuelas y como no, pues sus cuartos se llenan con tanto méndigo gorrón que viene a festivales y eventos que nada aportan a la economía ni tampoco enriquecen la vida cultural de Michoacán, el gobierno del estado es su principal cliente, pues acaban pagando la gorra a nuestros selectos gorrones.

Cuando hay balaceras, bloqueos y desmanes, no voltean ni señalan grupos, sindicatos ni razón social de los verdaderos culpables de que Michoacán esté dentro de las listas de entidades con alto riesgo para turistas norteamericanos y que asumen muchos más viajeros, no, no reparan tampoco en la nula capacitación a su personal.

Se ha dicho en este espacio muchas, pero muchas veces lo pésimo que es el servicio en los comedores de los que se dice son los mejores hoteles de Morelia, donde meseros y la cocina son una referencia de mediocridad y decrepitud, en pocas palabras, en trabajo y Previsión social les vale una pura y dos con sal la capacitación y permiten que cualquiera sea habilitado para atender una mesa, estacionar autos y tender camas y ahora resulta que somos los medios los responsables, Manuel.

Mero trámite el de anunciar la prórroga de la licencia de Fausto Vallejo Figueroa, seguramente, conociendo al actual gobernador, dejarán correr los tiempos legales para oficializar el anuncio y correr, también, con la prórroga del mandato del gobernador interino.

Pero, mientras, hay grupos políticos que se divierten denostando y señalando lo que en su tiempo vivieron e hicieron, nada más que no se dan cuenta del clima de desconfianza que promueven no nada más perjudica a la clase política, entonces sí, señores hoteleros cobardes y mandados, den nombres.

Una vez más se apersonó la tragedia en la Unidad Deportiva Cuauhtémoc, cobrando la vida de una señora que disfrutaba de ver jugar a su hijo menor un partido de final de copa, desgraciadamente, una vez más, la mesa directiva de la liga evade su responsabilidad.

La experiencia de años nos dice que no es suficiente ya que el doctor Rangel atienda fracturas y lesiones, ya va siendo hora de pensar en contar con una unidad de transporte y atención, pues son demasiados los casos en que se pierden vidas por negligencia y, sobre todo, la indolencia de esa mesa directiva que se reelige impunemente.

Basta ya, señores delegados que asisten todos los lunes a las ocho de la noche, que voten y legitimen una mesa directiva que nos utiliza como trampolín político, evadiendo su responsabilidad y menospreciando a los futbolistas y sus familias, pues sin nosotros, no existiría tal mesa directiva ni la misma liga.

¿Acaso queremos que sigan cayendo muertos en nuestras canchas?