¿Qué sigue? Sábado, 10:30 de la mañana, la lámina del portón suena fuerte por los golpes que una mujer uniformada prodiga sin darse cuenta de que hay un botó a un lado, es un timbre eléctrico.  Reclama la presencia del dueño del coche blanco.

¿Motivo, causa? “Tiene reporte de sospechoso”, argumenta la desgreñada ¿policía?, sin mostrar documento alguno, ni siquiera señalar quién reportó el vehículo, hay que proporcionarle el nombre, mientras las otras dos que la acompañan otean el interior del domicilio como buscando algo.

Una de ellas ni siquiera se quita los anteojos oscuros, usted sabe:”lente oscuro, mariguano seguro”. Así, como llegaron, se largaron a bordo de la patrulla 04-453 rotulada como Policía Municipal. Vaya tela de investigadoras, mal presentadas y sin argumentos legales.

La pregunta perdura: ¿qué sigue? Si esta es la respuesta del ayuntamiento que encabeza el tal Wilfrido Lázaro Medina, al oficio que hace dos semanas se entregó en la sindicatura pidiendo la inmediata destitución del encargado del orden de la colonia Gustavo Díaz Ordaz, estamos jodidos.

Pues conocemos los arranques prepotentes y las rabietas a las que tiene acostumbrado a su séquito de aduladores, pero, de eso a perturbar la paz de un hogar moreliano, está cabrón. ¿Qué sigue, la detención de alguno de mis hijos mientras espera o baja de la combi para una “revisión de rutina o, se atreverán a irrumpir en mi domicilio para sembrar porquerías?

Es hora de que Wilfrido mida las consecuencias propias y de su equipo, pues está pisando terrenos bastante comprometidos y escabrosos, es más, podrá decir que él no es, entonces, deberá poner orden en su equipo y amarrar sus perras para mejor ocasión.

De los saldos del saqueo indiscriminado que el zacatecano Reginaldo Sandoval ha realizado en territorio michoacano, quedó un grupo de 48 estudiantes en la isla de Cuba, todos ellos estudiando medicina aprovechando un programa de becas que fue venero del petista sinvergüenza.

Los chamacos están a punto de terminar su carrera y nada más piden tres cosas, que se sepa: que el padrino de su generación sea Lázaro Cárdenas Batel, que se les proporcionen los boletos de avión para regresar al país y a Michoacán y que una vez en casa se les apoye a que sus estudios en el extranjero adquieran validez oficial en nuestro país.

Hay un neo perredista que está además de motivado, moviendo cielo, mar y tierra para rescatar a los estudiantes michoacanos que se chutaron la carrera en Cuba y que fueron dejados a su suerte por la rata de Reginaldo Sandoval, anda involucrando a loa ediles de los lugares de procedencia de la muchachada y hasta un pull de prensa anda armando para ir a la graduación.

Es más, sería de esperarse que Fernando Orozco Miranda busque a Silvano Aureoles Conejo para cobijarlo y darle lustre con esto que dentro de poco será nota y pues todo parece indicar que el zitacuarense ya negoció con el cartel de los Cárdenas y hasta podría ser otra vez candidato a gobernador.

Por cierto, es una vergüenza que a nombre de la cultura se siga haciendo uso indiscriminado del dinero público, sale Salvador Abud Mirabent, síndico municipal de Morelia, a decirnos que las obras de reconstrucción del Teatro Matamoros están interrumpidas por falta de dinero.

Que se sepa, del presupuesto entregado antes de arrancar las obras se ha superado una y otra vez las cifras y no hay un avance significativo, nada qué mostrarle a la gente, es más, nos saldría más barato que hicieran diputado federal, senador y hasta gobernador al más pequeño del cartel Cárdenas, que seguirle pagando sus caprichitos intelectuales.

Hay un personaje al que hemos dejado descansar pues, además de abandonar la vida pública, por fin lo despojaron del cargo, se metió dicen ahora: a la docencia y su acervo intelectual además de incrementarse va dejando la universidad pública a un lado.

Este Nerón de pacotilla se subió unja vez más a la palestra a señalar con flamígero dedo las deficiencias del sistema político que ha convertido las dirigencias de organismos autónomos en botines que se reparten entre partidos políticos, siendo que Gumesindo García Morelos, ex presidente de la comisión estatal de los derechos humanos, ha sido beneficiario del mismo.

Este guerrerense de cepa se le va encima al sistema que lo alimentó y forjó profesional y académicamente, de tal manera que una vez coronadas sus satisfacciones, en pocas palabras: ya comí, ya bebí ya no me hallo aquí. Ahora sí, que arda Roma…