De dar risa, pues con eso de la tecnología, cualquiera con un teléfono celular de mediano costo tiene en la mano grabadora de voz y de video, entonces es un reportero en potencia y lo primero que comenzó a tratarse como noticia de primera plana fueron los excesos de personajes públicos o desconocidos prepotentes y mamones.

También los hay mañosos, como Carlos Ahumada, que grabó a un tal René Bejarano, cuando era sobornado con miles de pesos, de ahí lo mote de El Señor de las Ligas, luego, la Lady de Polanco y hasta el trato peyorativo de prole de la hija del ahora presidente a la gente de escasos recursos.

Lo más reciente es la noticia sobre la sobrada prepotencia de Humberto Benítez Treviño, flamante titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, que, pasándose por el arco del triunfo y las Cibeles cualquier marco legal, otorga a su malcriada prole la facultad de sancionar y actuar arbitrariamente.

Resulta que Adrianita, hija adolescente del Humbertito, arremetió en contra de un restaurante de La Roma cuando le negaron darle mesa una vez comprobado que no había hecho reservación, entonces, la hija de papi hizo la tradicional llamada y cerraron el local argumentando succión y media.

Por increíble que parezca, en pleno siglo 21 se observan este tipo de arranques parecían desterrados de las escena social y política, desde que los inmortalizó Luis de Alba con su personaje del Pirrurris, pero ya vimos que no, que persisten estas actitudes.

La resonancia del tema se ha escuchado en la Cámara de senadores y en la de diputados, desde donde se pide investiguen el exceso de poder de una chamaca que refleja todo lo que sus padres carecen o de planos les sobra, pues nuestros hijos, que se sepa, reflejan cómo hemos sido como padres.

Otro que acostumbra hacer de las suyas es un tal Omar David Ochoa Figueroa, quien cobra como delegado administrativo en el Sistema Michoacano de radio y Televisión, pues no contento de comprometer a su directora por sus decisiones erráticas y prepotentes, amenaza con empañar el nombre y prestigio del gobernador interino, Jesús Reyna García.

Omarcito llegó envalentonado al cargo, hablando pestes de gente decente que ni siquiera se mete con él, y al menos descuido suelta la cantaleta de que es consentido de chucho Reyna y que se la Pérez Prado cualquiera pues está muy bien parado. Es posible, aunque eso no se diga públicamente, menos en los términos en que lo hace.

Igual nos comentan que no hay día en que no deje de insultar, denostar y sobajar al Pueblo Masónico, a la mejor tuvo alguna experiencia y quedó resentido, o vaya usted a saber, la cosa es que demuestra una supina ignorancia del tema y habla a lo tonto, como viene de Numarán a la mejor quedó templado y por eso se siente superior a cualquiera, lástima, parecía buen proyecto.

Una cosa es pero bien cierta, varios sectores de Morelia están uniendo voces para hacerle saber a los gobiernos municipal y estatal, que ya estamos hartos de la impunidad con que se desenvuelven los “normalistas” que roban, secuestran, ultrajan y vejan con total apoyo de las “autoridades”.

Ya no sólo son automovilistas fastidiados de esperar horas en los bloqueos o esperar a que pasen las marchas, o los comerciantes que ven como se diluye su inversión al no tener ventas por la falta de gente que se atreva a abandonar la comodidad de su hogar.

Este conflicto está escalando fases en que se ha llegado a la polarización de posturas entre “estudiantes” y la comuna, lo que no es sano para la vida interna de Michoacán, sobre todo cuando el “gobierno” llama y convoca a construir un pacto para salir adelante.

¿Quién en su sano juicio va a suscribir un acuerdo en donde le toca poner todo mientras un grupo de radicales anodinos nada más desea tomar sin poner? No es posible, debe de haber congruencia y someter a todos los ciudadanos al imperio de la Ley.

Celebra el día del empleado sindicalizado con bombo y platillo, durante meses trajo perreada a la membrecía, sobre todo, a los que aspiran a formar parte de sus huestes, barrieron, limpiaron, pases de lista por todos lados a deshoras laborales.

Y el muy mendigo, ni siquiera tiene la sensibilidad ni delicadeza de invitarlos al desayuno “oficial”, obvio, pagado con dinero de los contribuyentes morelianos, pues entre Perita y sus demás caprichos, Jorge Alfredo Molina Bazán no se da abasto con los gastos.

Es increíble que un individuo inescrupuloso, imbécil e ignorante, sea capaz de gozar de las prebendas de la actual administración municipal, ni modo, seguiremos pagando sus devaneos hasta que surja un alcalde con dos bien puestos y ponga las cosas en orden, mientras, a tolerar al infeliz y ojo, ya prepara el relevo generacional.