No responde, simplemente Roberto Monroy García, secretario de Turismo del gobierno del estado rechaza responder a nuestro cuestionamiento público realizado en estas planas, ni modo, nos priva de conocer la realidad de nuestro entorno y prefiere engañarnos con sus cifras mágicas.
En contraste, Víctor Manuel Tinoco Rubí, ex gobernador, mantiene un intercambio de letras con nosotros y de igual manera intercambia datos y opinión, nos ha dicho que José Arturo Maldonado es amigo de él y ponderará su calidad moral para encabezar la facultad de medicina. Saludos a ambos dos.
En estos días se juega la final de la Liga Purépecha, entre las quintetas de Antúnez y Parácuaro en la categoría sub 21, puro basquetbol de calidad, por cierto, le deseamos la mejor de las suertes a nuestro amigo Juan José Torres Romero, deportista y aspirante a contador, quien también alinea con Los Zorros de la UMSNH.
Ya para dejar el tema deportes, es lamentable que la Liga Municipal de Morelia sea rehén de un “colegio” de árbitros tan corrupto y anodino, no es posible que un tipo que pretende hacer bien las cosas como lo es Gabriel Prado Fernández, tolere que basura como el tal Javier Cervantes pite un partido de infantiles, lástima, de verdad.
La madrugada del pasado viernes se vio involucrado en un severo accidente de tránsito el hijo de un prominente político priista michoacano, haciendo gala de prepotencia y todo aquello que nos hace recordar al viejo PRI que tanto hemos criticado y deseamos nunca volviera.
Sin embargo, cuando la consanguineidad se presenta, toda lógica queda fuera y se exponen factores de índole moral y afectivos, aunque tratándose de un ente público hay veces no se distingue la línea entre la vida privada y la pública, pues invariablemente los desmadres se hacen con dinero de la gente, o sea, público.
Por cierto, parte de los trabajos de difusión de la Comisión Legislativa del Bicentenario de la Constitución de Apatzingán, César Chávez Garibay, presidente de la misma presentó ante los medios masivos de comunicación el libro: “Morelos, y otras historias”, compilación de la obra periodística del ilustre Ignacio Manuel Altamirano.
Las notas y ensayo corrieron a cuenta de Julio Mogel y se trata de una coedición de varios entes públicos, la parte que le toca a Michoacán es relevante pues el prócer nació en nuestra capital y alinea con los de casa, ojalá y pronto nos den más sorpresas con el tema del bicentenario.
Si desean tener el libro pueden dirigirse a la oficina en el Palacio Legislativo de César Chávez Garibay, quien con gusto les allegará un ejemplar, no tiene desperdicio y es un buen acervo familiar que vale la pena leer y repasar más de una vez. Felicidades.
Pues no se cumplieron las amenazas que entes facciosos lanzaron la semana pasada sobre el aumento unilateral en las tarifas del transporte público, todo quedó en meras fintas y nada más, mientras, protestas aisladas y señalamientos tibios sobre el tema, al parecer, allá donde se toman las decisiones importantes decidieron no respaldar tal postura, y que bueno.
Hay políticos que creen que con simplemente declarar a los medios que no existe tal o cual problema, éste se esfuma y no es así, tal es el caso de quien encabeza la comuna moreliana, pues cree que con decir que la inseguridad en la capital no existe ya dejaron de robar autos, o dejaron de haber robos a transeúntes.
Nada más alejado de la realidad, pues hay zonas en la ciudad de Morelia que poco o nada le piden a barrios como Tepito, de tal manera que antes de declarar algo hay que tener certidumbre, la gente no somos estadísticas ni cifras en un papel.
Después de ver las señales en el escenario político se antoja más que temeraria la actitud retadora y arrogante de los dirigentes estatales de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán de la CNTE, pues quien no sepa leer entre líneas mejor que ofrezca disculpas y se despida.
Después de demoler el poder que acumuló durante años la maestra Elba Esther Gordillo, estos liderzuelos creen que desde Bucareli se van a tocar el corazón para meterlos en cintura, pobres de ellos, pues está clara la ruta que se seguirán durante los próximos seis años. ¿Represión? Ni siquiera conocen el significado real de esa palabra.
El drenaje al norte de Morelia sigue siendo una verdadera bomba de tiempo, bastantes señales ha dado ya el tema como para poner a las “autoridades” en una actitud que busque blindar a las familias que viven en las inmediaciones de la zona industrial de la capital.
La tendencia a negar que existan crisis pone en riesgo latente a muchas familias que ven comprometido su patrimonio y su propia vida por la ignorancia, indolencia y negligencia de nuestros gobernantes, es tiempo de prevenir, basta alguien con tamaños que quiera correr el riesgo político.
