Imposible evadir el tema PEMEX, sus significados, variantes y el papel de algunos medios con sus respectivos catastrofistas, pues si bien ha sido un evento extraordinario, se ha tratado de dimensionar o elevar a tonos apocalípticos y México y los mexicanos no estamos para eso.
En instalaciones o edificios con cierta antigüedad, el mantenimiento preventivo y correctivo se vuelve una constante, más cuando se implican aparatos con tecnología obsoleta, que ya su uso se convierte en un gasto excesivo y se requiere actualizarse.
El complejo administrativo de PEMEX que se ubica sobre Marina Nacional no es nuevo ni mucho menos y por lo que nos hemos enterado recientemente, cuadrillas enteras de trabajadores propios y externos trabajan en su mantenimiento.
Bajo ese contexto, no es difícil imaginar que el edificio B-2 y el resto del complejo no está exento de sufrir un percance por los elementos químicos y demás agentes que utilizan en su operación y funcionamiento, sin embargo, hay personas con acceso a los medios masivos de comunicación que persisten en desestabilizar la paz social.
Por cierto, una vez más las redes sociales, esta vez twitter, fue el vínculo entre las autoridades y la gente, en sus páginas se desahogaron los primeros datos y cifras de la desgracia, hasta que Gobernación tomó control de la situación y armó la cadena que hasta ahora permite el flujo de información oficial.
Explosión, implosión, corto circuito, atentado terrorista, negligencia corrupción, descuido, complot, cortina de humo; adjetivos, conjeturas, elucubraciones e hipótesis sin sustento, con más ánimo de confundir que de informar, al menos ya queda claro quién o quienes escriben y publican detrás de un interés manifiesto.
La parte institucional ha trabajado de maravilla, resarciendo discordias políticas y anteponiendo el rescate de cuerpos y la atención de los heridos, eso, al parecer ha molestado a los revolucionarios de papel que se han metido en la dinámica de desvirtuar todo esfuerzo posible.
Observar trabajar juntos al secretario de Gobernación, Salud, Marina y Ejército junto con la estructura del gobierno del Distrito Federal, debería ser nota de primera plana, pero no, al igual que al programa de testigos protegidos tan cuestionado se les da voz a fantasmas catastrofistas.
¿Porqué tanto miedo de que se logren consensos y acuerdos entre fuerzas políticas opuestas? Al parecer la urgencia por conocer la razón y causas del percance se esperan con ansia para demolerlos y hacerlos añicos, pues esas fuerzas oscuras no desean saber la verdad, simplemente pretenden hundirnos.
Por supuesto que no han faltado los politiquillos que se han querido montar en esta tragedia para arrimarse las cámaras de las televisoras, entre ellos, el diputado federal perredista Silvano Aureoles Conejo, que en su loca carrera por la candidatura a la gubernatura, que ya perdió, atropella los más básicos principios de ética política, ni hablar, de ese tamaño es su yo interno.
Hay un perredista que ha cambiado radicalmente su discurso, vestimenta y actitud, de tal manera, que sobresale entre los demás, demostrando con su poder de convocatoria que es considerado como un político serio y formal, así que Raúl Morón Orozco se coloca al frente en el aplausómetro político en el mes de Febrero.
Hay señalamientos muy severos sobre el uso y manejo del equipo técnico y de tratamiento en el área oncológica del hospital civil, en donde cuentan tiro por viaje se descomponen los aparatos y disimuladamente los pacientes son orientados hacia un hospital privado.
También señalan que los programas de mantenimiento no se aplican en las instalaciones del sector Salud michoacano, si no que se hacen en el hospital de marras, donde aun sea poco, se les cobra a los pacientes que requieren radiación o quimioterapia. Ya se investiga el origen de estos rumores y si hay algo de cierto en ellos, porque se deben deslindar responsabilidades en caso de ser ciertos.
Siguen nuestros gobernantes empecinados en someter el tema de seguridad pública a meros números y datos fríos y sosos, renunciando a acercarse con la gente y meterse en las colonias para conocer la realidad que se vive respecto a robos, asaltos y demás inseguridad.
“La estadística esto, la estadística lo otro”, víctimas y ofendidos son convertidos en números soslayando su desgracia y dolor y eso no solamente no es justo, es inhumano y ofensivo, por lo que se debe humanizar la estructura gubernamental y retomar el principio básico: la gente.
La célula básica del estado, es el municipio y de ahí sube hasta llegar a los tres Poderes del mismo: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pues así en las ciudades, barrio o colonia, sectores hasta llegar al Cabildo, pero no, ciegos y mudos nuestros gobernantes renuncian a escucharnos e involucrarnos en nuestra propia protección.
A la mejor temen que nos organicemos y los mandemos a paseo, como en algunas colonias y fraccionamientos han realizado al decidir cerrar sus calles al tránsito vehicular y peatonal, si no nos consideran como entes de carne y hueso y no como números, van a fracasar en toda estrategia que armen. Al tiempo…
