Palabras de Fabio Rosales Coria, al recibir Premio Génesis en categoria medios de comunicación
Señores y señoras:
Soy de ese pueblo mínimo y callado, Taretan, donde se prologa la paz en los tejados, como dijo el hombre más ilustre que esa misma tierra haya parido para gloria de México y del mundo: el educador don Lucas Ortiz Benítez.
Soy de formación periodista desde hace 40 años, combativo en mis inicios, como el corte del poeta Manuel García Rojas, también taretense, como tal lo describieron los historiadores de mi gloriosa Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Soy nicolaita de primera formación universitaria, porque abrevé el pensamiento que se erige, para gloria de México y del mundo, en mi querido Colegio de San Nicolás. El mismo lugar donde el siglo antepasado el taretense José Ortiz Vidales hacía vibrar hasta los propios cimientos de dicho colegio en sus intervenciones poéticas.
Pis Pas, pis Pas/ Calís calás, calís calás/ Ssshhh ¡Púm!/… ¡San Nicolás!.
Soy moreliano por adopción porque los taretenses servimos al mundo en cualquier lugar, como el oriundo de Taretan, Rafael Ruiz Béjar que fue alcalde moreliano.
Y en Morelia he servido al lado de grandes presidentes como Sergio Magaña, Fausto Vallejo, Salvador Galván y López Orduña.

Esta ciudad que da cobijo a todos pero que nos obliga a trabajar por ella tal como lo hace Alfonso Martínez.
Porque en Morelia también pude adoptar el feminismo como corriente de pensamiento para arribar a mejores estadíos de igualdad entre mujeres y hombres, desde el entonces Instituto Michoacano de la Mujer con Rubí de María Gómez Campos y que como tal, desde entonces y hasta ahora, en la Secretaría de Igualdad Sustantiva, del gobierno del estado que encabeza Alfredo Ramírez, se trabaja.
Y porque hemos podido surcar toda la entidad con las “Leonas de la Corregidora” al lado de Fermina Arellano, para visibilizar el trabajo de las mujeres y en concreto, el quehacer de una mujer de izquierda, combativa y decidida, de aquella izquierda pura, la de Cuca García, la taretense que encabezó la lucha para que los derechos políticos de las mujeres fueras reconocidos en todo el país a partir de 1953 y cuyo nombre, María del Refugio García Martínez, hoy se encuentra inscrito en el muro de honor del congreso michoacano, gracias a la iniciativa de la primer comunista diputada michoacana, María de la Luz Núñez Ramos.
Soy comunicador de carrera en esta ciudad, formado en las aulas, pero siempre al amparo de mi amigo don Miguel Medina, he servido en institutos políticos, instituciones gubernamentales y en los diversos órdenes de gobierno, de diferentes colores y sabores, de derecha, del centro izquierda y de izquierda.
Soy plural, que no es lo mismo ser veleta que se mueve apuntando al vaivén del viento ideológico en turno, aunque guardo para mí, el color intermedio de los mencionados, con mucho orgullo.
Y en ese turno, he llegado a una casa, a mi casa, el Instituto Mexicano del Seguro Social, la mejor institución de salud pública de este país.
Desde ahí, acaso sea uno de dichos logros por los que me hacen merecedor de este reconocimiento, hemos impulsado una nueva cultura de donación de órganos y tejidos con fines de trasplante al lado de ocho titulares en Michoacán: Julio César González, Román Acosta, Lorena Yáñez, María Soto, Enrique Orozco, Ma. Luis Rodea, Javier Cabral y José Miguel Ángel Van Dick. Titulares de diverso signo, pero del mismo propósito: servir a los michoacanos.
Esta es mi casa, de la que ya toco el dintel de la puerta de salida, pero con el mejor de los ánimos de seguir siendo un instrumento mínimo del trigo innumerable que la mueve todos los días, sin desmayos ni claudicaciones, en servir a los michoacanos. De esos trabajadores y trabajadoras liderados por Juan Gerardo García.
Y una actividad alterna en pro de la salud, desde las paginas de salud al cien, impulsamos la difusión del quehacer médico hospitalario de colegios, instituciones, asociaciones y sociedades médicas como mi segunda casa: el Instituto Nacional de Educación Médica Continua INEMEC y el Consejo Nacional de Certificación en Medicina General, al mando del doctor César Jiménez.
Y mi refugio será la casa de los cronistas, los que describen el mundo como lo conocieron nuestros abuelos para dar pinceladas a nuestros nietos de que nuestros rincones michoacanos son lugares dignos para vivir. Con ese pincel mágico como pintó a Michoacán el mejor de los prosistas michoacanos Alfredo Maillefert, taretense cuyo nombre lleva la Calzada de los poetas ilustres del Centro de Convenciones.
Y aunque debemos ser plurales también en nuestra descripción del paisaje del pasado, apuntalamos junto a los cronistas encabezados por Arturo Villaseñor, el turismo religioso católico en esa misma demarcación a la que hago alusión, tan temprano y no tan tarde: Taretan.
Porque es la cuna de mis abuelos, de mis padres, de mis hermanos, aquí presentes, y desde luego de la depositaria de mis afectos y mis desfortunas: mi esposa Gabriela Morales, también presente, así como a mis hijos, con quienes hemos recorrido este camino del que les he hablado.
A ellos corresponde el mayor de los méritos, porque yo soy solo un instrumento del periodismo, del feminismo, del cronismo y del servicio público en los tres órdenes de gobierno.
Finalmente quiero rendir homenaje a un joven ya fallecido en circunstancias accidentales hace 10 años, Jorge, con el permiso de su madre, Claudia y quien nos legó tácitamente, sus órganos y tejidos y, al día de hoy, su muerte no fue en vano, sino que ahora vive a través de esa donación, en otras personas del país. Esa es la magia de la donación.
Gracias a las familias donadoras y los donadores porque gracias a ustedes hemos podido contar bellas historias. Gracias doctora Gricelda y a mi casa, el IMSS.
No puedo dejar de pronunciarme en favor de la no regulación de las redes sociales en México como pretexto para socavar la libertad de expresión. Al final de cuentas, el libertinaje expresado en la denostación, la diatriba y los ataques en las redes sociales, son ya sujetas a investigación, litigio y persecución del delito. Tan es así, que tenemos ejemplos en el país y en Michoacán, de que, al menos la Violencia Política por Razones de Género, han costado la caída de elecciones.
Ahora sí finalmente, agradezco esta distinción a la Fundación Génesis y a su presidente, Dr. Rogelio Díaz Ortiz y a los integrantes de la misma, por este reconocimiento.
Disculpen ustedes, acaso debí dar este solo agradecimiento y callarme, pero no había que dejar pasar esta oportunidad. No todos los días te otorgan, por tan mínimo trabajo, un gran reconocimiento. Y había que venir por el y había que hablar también.
De nuevo disculpas y gracias.
