Comenzó el 2012 en plena gorra, comiendo tacos de cabeza a costillas del ilustre carnalillo Mario Carrillo Olivares, quien apostó que no pasaba de año y pues como sobreviviente tuvo que pagar la traga para toda la pandilla, luego estuvo a punto de retractarse, pero le volvió a fallar el pronóstico, afortunadamente.

La expectativa de tener un gobierno de diferente partido fue amplia, por eso 2012 fue la esperanza de recuperar la confianza en las autoridades, además, el gobernador tricolor prometía, pues toda su vida la sustentó en la administración pública, de ahí la esperanza.

Cuatro meses y ocho días para entender en carne propia que la vida no nada más es una to, to, tómbola. La fragilidad del cuerpo contrasta con la fortaleza espiritual y para eso, no hay pastillas ni inyecciones, lo traes o no lo traes. 8 de Abril, volví a nacer, un accidente de tráfico me devolvió a la realidad.

Luego, a convalecer en casa con una pierna rota y el ánimo hecho girones, tiempo ideal de retomar la vida interior que parecía perdida, mucho ayudó a la recuperación la compañía de los amigos que visitaron al herido y le ofrecieron palabras de aliento.

Es lindo saber que hay gente interesada en la salud de uno y que de manera solidaria preguntan o comparten, la parte física se cura sola, pero la cuestión existencial es cosa de fe y así nos replegamos sobre nuestras propias convicciones.

Viendo en perspectiva el 2012 puedo decir que redescubrí la esencia de mi vida y le devolví a dios mi padre y salvador la potestad de dirigir mi vida. En la trinchera no hay ateos, tampoco cuando uno pasa un día sí y el que sigue también en terapia y rehabilitación.

Rafael García Tinajero fue quien me recibió de entrada, enseguida me tomó bajo su cuidado mi querido amigo Jesús Rangel, para seguir la rehabilitación en manos de José Luis Barajas, mucho tuvo que ver Gabriel Prado Fernández, a quien guardo mucha gratitud. El resto se lo debo a mi familia, quienes aportaron su amor y paciencia para sacarme adelante.

Por cierto, hablando de desperdicios industriales, anda en las redes sociales un tal Gabriel del Moral Chora, soltando habladas e indirectas, un cómico, perdón, químico hermano de un delincuente que por más de 10 años se hizo pasar como “doctor” y que fuera retirado del cargo por malandraco.

Al tal Mario lo corrieron por ostentarse en profesional de la salud, dice que sí estudió, nadie lo discute, pero no tiene siquiera la licenciatura en médico cirujano partero mucho menos el grado de doctorado o especialidad que lo avale, por ende, no cuanta con cédula profesional.

Y así se enquistó en la nómina del gobierno perredista del estado, otorgando consulta, dando diagnósticos, recetando medicamentos y firmando certificados médicos, lo cual, configura el delito de usurpación de profesión y muchos más, debiendo haber sido denunciado a la Contraloría para ser inhabilitado y al Ministerio Público para encarcelarlo por impostor.

Gabrielito hace muy mala defensa de su consanguíneo, por eso hoy y desde aquí se le apercibe para que: si tiene algo que denunciar, que acuda a las autoridades correspondientes y levante su voz de manera legal  formal, de lo contrario se abstenga de seguir chillando como el marrano que es. A chillidos de puerco, oídos de matancero.

Bien por el Cabildo moreliano, que por unanimidad aprobó un incremento del 8 por ciento en las tarifas al servicio de agua potable y alcantarillado, de igual manera  en que se espera que puedan palear su déficit económico, la ciudadanía esperamos que saneen las finanzas del organismo desde dentro.

Que le corten las uñas al sindicato y su lidercillo y que homologuen a los empleados de base con el resto de la estructura municipalista, equidad es la palabra indicada para que el OOAPAS de Morelia pueda brindar el servicio que la población merece y deje de ser un pozo sin fondo en cuanto a inversión y gasto.

La convocatoria sigue siendo la misma: jalar y jalar parejo con nuestras autoridades, poner lo que esté de nuestra parte para hacer de nuestro municipio un polo de desarrollo y de nuestro estado un caudal de oportunidades; hagamos pues de México nuestro orgullo y razón de ser.

Gracias por tolerarme un año más, por leerme, y escucharme en la radio, hago votos para que en sus vidas haya paz, alegría y prosperidad a manos llenas y no falte la salud, que el dios, nunca les pido nada a mis lectores ni editores que me hacen el favor de publicarme en sus medios, pero esta vez va a ser diferente.

Si en sus mesas sobra un pan, en el ropero una chamarra o una cobija, si en su corazón sobra una sonrisa, por favor volteen a los lados y verán que hay alguien que necesita algo de esto, dénselo y encontrarán en su alma un reflejo de ese dios de amor y bondad que tanto nos procura. Feliz año nuevo…