Muchas gracias, saludo con mucho gusto la presencia en Coalcomán del señor secretario de Educación, Aurelio Nuño, Aurelio bienvenido a Michoacán como siempre te recibimos con mucho gusto.
Saludar la presencia del señor general Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional, mi secretario bienvenido a Michoacán, a estas tierras que me alegra mucho que usted siempre las recuerda por haber pasado aquí algunos días, meses, quizás años, en tiempos de servicio que usted tuvo la oportunidad de prestar por acá, bienvenido mi general.
Saludo también a los representantes de los Poderes, al señor diputado presidente del Congreso, Raymundo Arreola, muchas gracias por su presencia; al señor Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Michoacán; así como al señor presidente municipal de Coalcomán, Misael González Fernández. Saludas a todas y todos los integrantes del presídium. Agradecer la presencia del delegado en Michoacán, del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, gracias Joel por tu presencia, por acompañarnos.
Saludo a las y los invitados especiales, a las señoras Diputadas, señores Diputados, señores Delegados, señoras Delegadas, señores Presidentes Municipales de la región, a los Regidores, Regidoras y demás servidores públicos del municipio de Coalcomán; así como a compañeras, compañeros del Gobierno de Michoacán.
Saludo también con mucho respeto a los integrantes del 65 batallón con sede en Coalcomán, Michoacán; a las mujeres y hombres integrantes del heroico Ejército Mexicano. Destaco la presencia del señor general Felipe Gurrola, comandante de la doceava Región Militar y mando especial para la seguridad de Michoacán, muchas gracias mi general; así como del general Isaac Cruz Muñoz Navarro, comandante de la zona número 43.
A las señoras y señores de los medios de comunicación, y a las niñas, los niños, papás, mamás que hoy están presentes en este importante acto.
Hace casi un siglo, don José Vasconcelos, el gran Maestro de América, escribió una breve sentencia que hasta nuestros días se mantiene vigente:
“El fin capital de la educación” -dijo- “es formar hombres capaces de bastarse a sí mismos y de emplear su energía restante en el bien de los demás…”
Con toda claridad, el maestro Vasconcelos resumió en pocas palabras los alcances que debe perseguir nuestro modelo educativo: formar ciudadanas y ciudadanos completos, armónicos – tanto intelectual como físicamente-; responsables, capacitados y determinados para progresar en la vida.
